Alfredo Castro y su homenaje: “Me emocioné, aunque intenté que no pasara”

El reconocido actor nacional es el homenajeado en la 25° versión de Santiago a Mil, inaugurado en nuestro teatro.

 

Parado en el escenario del teatro Camilo Henríquez, pasado el mediodía del 3 de enero, Alfredo Castro no pudo evitar que cayera una lágrima por su mejilla. Había brindado una clase magistral sobre sus definiciones como actor ante más de 200 personas y el extendido aplauso regalado por el público durante casi dos minutos lo terminó de emocionar. El pasado y el presente parecían unirse en ese momento: estaba parado en las mismas tablas en las que debutó como actor hace 40 años, para luego fundar Santiago a Mil a principios de los 90′ y ahora ser el homenajeado del cumpleaños 25 del festival.

Aunque la emoción comenzó mucho antes, cuando se dirigió al camarín en el que en 1977 se preparó para presentar la obra “Equus”, en donde apareció desnudo interpretando a un adolescente con fascinaciones sexuales por los caballos. El trabajo, por aquellos años, le provocó una crisis de pánico en el escenario. ” (Luego) estuve durante tres funciones con un siquiatra acompañándome”, recordó el actor en conferencia de prensa, tras la presentación.

 

 

Tu primera obra la hiciste en este teatro, que resurgió hace un par de años después de estar por largo tiempo cerrado. ¿Cómo te sentiste subiéndote al escenario?

Mucha de mi emoción tuvo que ver con revivir ese momento de dictadura, el 77, donde no había en qué ganarse la vida. Estuvimos en este teatro con colas y colas y colas de gente durante un año. Casi nos llevan presos, porque actuábamos más de 20 minutos desnudos, yo y una compañera. Desnudo total y frontal. Hasta que el jefe de plaza de Santiago vino a ver la obra, en una función especial para él, y dijo que era una estupidez la denuncia y que siguiéramos adelante. Pero cuando fuimos a Viña, el obispo Medina que estaba allá nos hizo ponernos ropa interior (risas). Rememorar todo eso es emocionante.

 

¿Qué significa hoy Santiago a Mil para la cultura chilena?

Significan 10 millones de espectadores. Significa haber formado mucho espectador en las calles. Significa que el teatro chileno toma su lugar. Este festival tiene que reforzar y apoyar el teatro nacional.

 

Te emocionaste mucho al final de tu presentación, se te quebró la voz.

Me emocioné, aunque intenté que no pasara. Admito que es mi forma de ser.

 

¿Qué se siente ser homenajeado en estos 25 años de Santiago a Mil?

Vergüenza. No me lo esperaba. Primero lo rechacé porque me parece que hay gente mucho más importante que yo que merece un homenaje. Después me dijeron que era inamovible porque los directores lo habían decidido. El reconocimiento no es solamente a mí sino que a mucha gente que estuvo detrás de este proyecto (compañía La Memoria).

 

¿No es contraproducente que seas el homenajeado y tu teatro se haya cerrado?

La historia es así. Me defraudaron. En fin. Lo voy a recuperar.

 

¿Qué te parece la labor de Paulina Urrutia en el teatro Camilo Henríquez?

Genial, muy buena. Estamos viendo la posibilidad de reponer “Equus”. Tal vez lo haga yo en el rol del siquiatra o como director, no sé. En la época del estreno, en 1977, la compañía que la hizo me lanzó como actor. Ponían: Alfredo Castro, nueva revelación teatral. Luego me gané el premio a la revelación teatral de los críticos y ahí empezó todo.

 

 

 

 

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