Margarita Pastene:”El Estado debe garantizar derecho humano a la comunicación”

Las palabras las profirió el pasado 13 de febrero en el teatro Camilo Henríquez.

 

Amigas y amigos

Nos hemos reunido hoy para celebrar el Día de la Prensa, tal como lo señalara el presidente del Círculo de periodistas de Santiago, al cumplirse 206 años desde que el 13 de febrero de 1812 Camilo Henríquez fundara la Aurora de Chile, primer periódico que nacía en los albores de una nueva nación independiente y soberana. Este medio significó una importante misión para un hombre de letras que no solo la fundó sino que fue uno de sus principales redactores.

En este primer periódico se dieron a conocer los ideales republicanos de Camilo Henríquez. A pesar de las dificultades que tuvo que enfrentar, no dudó en señalar con claridad los objetivos de la Aurora de Chile: construir los valores de la nueva nación chilena y conformar su identidad.

Inspirada en esos mismos principios me permito señalar que la nación chilena de hoy requiere con urgencia democratizar el sistema medial chileno y que el Estado debe garantizar a nuestra sociedad el derecho humano a la comunicación. No se puede construir una verdadera democracia ni sostener ideales republicanos si se mantiene la situación que limita hoy la libre circulación de las ideas, que limita la libertad de expresión y de prensa, y restringe además el espacio para valiosas iniciativas comunicacionales.

Lo que hemos venido pidiendo desde hace décadas lo reiteramos hoy en el Día de la Prensa, haciendo un llamado a la Presidenta de la República para que en su anunciado proyecto de nueva Constitución para el país, que esperamos logre enviar al Congreso antes de que concluya su mandato, quede consagrado el derecho a la comunicación, como un derecho humano fundamental, resguardando así espacios para medios públicos, privados y comunitarios, y poniendo límite a la concentración económica e ideológica de los medios de comunicación.

Nuestra petición no es nueva. Al leer por ejemplo un documento emitido por nuestro Colegio en marzo de 1993, se advertía que para la existencia de una auténtica libertad de información era necesario establecer normas antimonopólicas para limitar la enorme concentración de la propiedad de los medios. Y esto de verdad nos preocupa, porque el Estado chileno no ha tenido la capacidad de frenar esta intolerable concentración de la prensa, sino que por el contrario, la ha fomentado y sostenido mediante el respaldo directo que otorga a los grandes consorcios informativos, a través de los recursos públicos que se destinan a la publicidad.

En reiteradas ocasiones hemos expuesto a las autoridades gubernamentales esta realidad, sin que hayamos logrado revertir esta situación, que ha dejado en la total indefensión a los medios locales y regionales, que deben hacer frente a situaciones de total inequidad al momento de competir por esos recursos, ya que las agencias publicitarias simplemente no les consideran viables ni les incorporan en los planes de medios para las instituciones públicas.

Este proceso de concentración económica de los medios en Chile, se ha venido configurando desde fines de los 90, y que se traduce en la participación de unos pocos operadores nacionales e internacionales del mercado medial, conlleva además una creciente precarización laboral de los trabajadores de los medios de comunicación.

Y me refiero a salarios injustos, a horas excesivas de trabajo, a contratos a honorarios que no garantizan la estabilidad laboral, sino que además se vulnera reiteradamente el espacio que debieran ocupar periodistas profesionales.

Esta precariedad del periodismo chileno es uno de los principales problemas que nos hemos propuesto enfrentar. Para ello debemos aunar esfuerzos y lograr un trabajo conjunto con el mundo sindical, las autoridades gubernamentales y entre nosotros, ya que solo así estaremos respondiendo a lo que nos mandatan nuestros propios estatutos, en relación a promover la racionalización, desarrollo y protección de la profesión de periodistas y velar por su correcto ejercicio en defensa de su dignidad.

Es por ello que también nos hemos planteado desarrollar una propuesta para que Chile cuente con una ley de medios que regule la concentración medial, fortalezca y garantice la existencia de medios públicos y comunitarios sin fines de lucro, asegure las libertades de expresión y prensa y el acceso a la información de la ciudadanía para contribuir a la conformación de una nación verdaderamente democrática.

Nuestro Colegio no solo exige estas demandan justas y necesarias para democratizar el sistema medial chileno, sino que se compromete a velar por el rol ético y social que el periodismo de la sociedad chilena merece.

Una de nuestras más significativas aspiraciones es lograr que Chile tenga confianza en sus periodistas. Nos asiste la convicción de que solo el ejercicio de un periodismo ético y responsable nos conducirá a una sociedad libre de odiosidades y suspicacias.

Hoy más que nunca al sentirnos en total indefensión, cuando desde las propias fuentes de información surgen con deliberada intencionalidad antecedentes que carecen de veracidad, nos comprometemos ante la ciudadanía a redoblar los esfuerzos para informar con estricta vocación por la verdad, el respeto y la inclusión, y eliminar todo vestigio de práctica sexista y discriminatoria.

Por lo mismo nos parece urgente que se restituya la tuición ética a los colegios profesionales, de los que fuimos despojados durante la Dictadura cívico militar, y que en los años de construcción democrática no hemos logrado recuperar.

Por el bien de la ciudadanía, por la sincera intención de avanzar hacia una sociedad más democrática esperamos que el proyecto de ley que está aún estancado en el Congreso, se haga realidad y nos permita avanzar en un marco legal para regular debida y oportunamente con sanciones éticas a quienes se aparten de su rol de informar con la verdad.

No buscamos defensas corporativas, sino defensa de principios éticos de nuestra profesión y que están consignados en nuestro propio código de ética. En el congreso realizado en Valparaíso, bajo el lema “Por un nuevo periodismo para Chile: más medios, menos concentración”, fueron ratificados todos estos objetivos y propósitos. Todos aquellos debates, análisis, discusión, conclusiones y acuerdos asumidos en nuestro congreso, debemos cumplirlos a cabalidad.

Para ello ha sido necesario definir un plan de trabajo de mediano y largo plazo, que esperamos desarrollar con el respaldo de todos y todas ustedes.

Estimados y estimadas colegas, fortaleciendo así nuestro trabajo en cada uno de los rincones de nuestro territorio como un colectivo.

Muchas gracias.

 

 

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