Editorial de Abraham Santibáñez: Sodano (extracto)

Nunca, en su historia, la Iglesia Católica chilena enfrentó una crisis como la que dejó al descubierto la carta del Papa Francisco. La inédita convocatoria a Roma con carácter de urgencia a los obispos chilenos, abrió las puertas a especulaciones de todo tipo. El jueves el cardenal Ricardo Ezzati fue durísimo: “Yo no soy juez para decir si encubrió o no, pero por el bien del pueblo de Dios y de la Iglesia, el obispo (Juan) Barros debiera dar un paso al costado”. Algunos obispos han planteado la posibilidad de renunciar “si el Papa lo pide”.

Las expresiones del Pontífice penetraron profundamente en la generalmente dura epidermis episcopal. En su carta recordó que tras su accidentado viaje en enero, envió a dos representantes, Monseñor Charles Scicluna y el Reverendo Jordi Bertomeu Farnós, para hablar con los denunciantes de abusos que reclamaban por no haber sido escuchados:

El reconocimiento de que las víctimas no habían sido escuchadas oportunamente, resulta abrumador, escribió el Papa: “Ahora, tras una lectura pausada de las actas de dicha “misión especial”, creo poder afirmar que todos los testimonios recogidos en ellas hablan en modo descarnado, sin aditivos ni edulcorantes, de muchas vidas crucificadas y les confieso que ello me causa dolor y vergüenza.

Mientras no se efectúe la reunión en Roma, no se sabe qué medidas tomará el Papa. Y sus expresiones acerca de la información (“mala y desequilibrada”) que recibió, han generado preguntas por ahora sin respuesta cierta. Hasta aquí solo tenemos indicios. En La Segunda, Benito Baranda, católico de probada militancia, apuntó sin ambages que “una de las principales causas de la crisis de la Iglesia chilena fue la presencia del Nuncio Ángelo Sodano (entre 1977 y 1988)”.

El pensamiento de los 18 obispos nombrados en tiempos de Sodano es muy diferente. Su cercanía con Fernando Karadima hace que no resulte extraño que los obispos actualmente cuestionados, incluyendo a Juan Barros, provinieran del entorno del párroco de El Bosque.

Hombre fuerte en la Curia

Este poder interno en la Iglesia Católica no lo perdió Sodano después de terminar su misión en Chile. Fue nombrado Secretario de Estado, a cargo del “dicasterio” (equivale a ministerio) más importante del Vaticano, entidad a cargo de la coordinación interna de todos los departamentos de la sede pontificia y de las relaciones exteriores.

 

Abraham Santibáñez

(aquí, texto íntegro de la editorial)

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