Educación no sexista, se necesita (Opinión)

Por Lidia Baltra (extracto de publicación. Ver aquí texto original completo)

http://opinion.cooperativa.cl/opinion/educacion/educacion-no-sexista-se-necesita/2018-06-14/064525.html

Quizá más de algún varón piense que esta tercera ola feminista en el país se acabará cuando todos los municipios del país multen los piropos callejeros o cuando en todos los establecimientos educacionales y oficinas rija un protocolo que impida el acoso sexual. Pero no será así.

A simple vista pareciera que el grito por el derecho a ser ciudadanas (votar y ser elegida),  la rebelión de las chilenas en dictadura o el más reciente, de no ser abusadas, golpeadas ni asesinadas por la pareja u otro miembro de la familia (“Ni una menos”), fuera más fuerte que el de hoy contra el acoso en la calle y en las aulas (“Me too”, a mí también).

Tampoco es así. Porque tal hostigamiento es sólo el comienzo de la vorágine de invasiones que sufrimos las mujeres en el trato con nuestros pares humanos, los varones.

¿Por qué tendríamos que andar permanentemente a la defensiva en la calle, la escuela, la oficina o el hogar?

La defensa contra tales hostilizaciones forman parte de nuestros Derechos Reproductivos y Sexuales, (…). Por lo tanto, constituyen un derecho humano, aunque a muchos les cueste reconocerlo.

De ahí la importancia de los cambios estructurales que requieren los contenidos de la educación. A esto alude la demanda feminista por una Educación no Sexista, que podría resumirse muy bien en la frase, “hay que dejar de criar princesas indefensas y machitos violentos”.

Es decir, se trata de eliminar los roles culturales de la educación tradicional que fomentan y eternizan conductas sexuales donde el macho domina,  por una que contribuya a crear al hombre nuevo, aquella que no discrimina, que no admite la superioridad de un sexo sobre otro y termine, entre otros, con el cliché de la-mujer-en-la-casa, privando al mundo de su talento y creatividad.

Con Educación no Sexista tendremos como resultado nuevas generaciones, donde el hombre y la mujer se tratarán como iguales y en un futuro no muy lejano, se habrán extinguido desde el acoso sexual hasta el femicidio.

Como decían los carteles en una reciente marcha feminista.

“Quiero salir sin miedo”.

“Quiero escoger las manos que me toquen”.

“Yo elijo cómo me visto y con quien me desvisto”.

“Educación sexual para decidir… anticonceptivos para no abortar… aborto legal para no morir.”

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