El ADN de Chiloé

Truena.
La lluvia se vierte sobre la casona cubierta de viejas tejuelas de alerce.
El mar es un murmullo nocturno debajo de los minipalafitos, donde dormitan robustos chanchos.
Adentro, los leños crepitan en la estufa.
Sobre ella se secan calzoncillos, delantales y paños de cocina.
Hierve el agua en tronantes teteras.
Los mates pasan de boca en boca y entibian el ambiente.
Las visitas entran y salen, sin aduanas restrictivas.

Es el paraje de Calen, en la ribera del océano y enfrente de volcanes.
La amistad genera una correa de unión en estos aledaños de Dalcahue.
El viento se filtra en medio de la fachada.
El anfitrión es Renato Cárdenas Álvarez, investigador y coprotagonista de temas chilotes en “Al sur del mundo” y “Frutos del país” en televisión.

Tiene su vivienda principal en Castro, frente al cementerio que murió de viejo.
Está en la calle Pablo Neruda, en los altos de la ciudad.
Desde las salmoneras vecinas a Calen escapan muchas especies. Pero Cárdenas no las consume porque acusa que contienen antibióticos.

Tampoco se incluye en la carta del restaurante Travesía, que comparte con la gastrónoma Lorna Muñoz.
Autor de innumerables libros sobre mitos, leyendas, historia y toponimia del archipiélago.
Lo consultan antropólogos y turistas; científicos y estudiantes.

Presenta la obra más reciente: Memoria de una comunidad rural de Chiloé.
En el epígrafe, Romazal también conocido como Codehué en la comuna de Chonchi.
Renáto Cárdenas se refiere con énfasis y entusiasmo a tres museos: Dalcahue, Tenaún y Cochamó.
Declara: “Tengo que levantarlos, generar los archivos y el patrimonio cultural intangible”.
Amante sin renuncia de Chiloé, precisa que el Ministerio de las Culturas debe editar obras de pueblos y comunas para ver lo que representa.

Cochamó es el paso a la Argentina. Destaca la exportación de carne, cuero y lana.
Además se caracteriza por sus excelentes músicos campesinos.
En Tenaún brilla el encuentro de 50 acordeonistas.
Renato Cárdenas define que “los museos son escenarios de la cultura local y custodios del patrimonio”.
El archipiélago se une en su voz. Porque Renato Cárdenas es el ADN de Chiloé.

Por Enrique Ramírez Capello.

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