Libro de Ignacio González rescata a Radio Balmaceda

Fue pionera en la defensa de los derechos humanos y las libertades públicas, hasta que la dictadura de Pinochet la clausuró en 1977. 

Por Enrique Fernández

*En la foto Guillermo Muñoz, Patricio Vargas, Ricardo Urzúa, Ignacio González, Marianela Ventura y Martita Caro

La voz de Radio Balmaceda se desvanece en la memoria de los chilenos que hace 42 años vivieron los efectos del golpe militar que llevó al poder a Augusto Pinochet. Su rol en defensa de la libertad es desconocido por las generaciones jóvenes. Por eso, el periodista Ignacio González Camus se propuso rescatar del olvido a la emisora que, después del golpe, se mantuvo en el aire durante más de tres años, hasta que la dictadura la clausuró en 1977.

Y cumplió su propósito, con la edición del libro “Radio Balmaceda ‘73-‘ 76: Bajo el asedio de los “Guatones” y Pinochet”, editado en formato digital.

El autor de este texto fue jefe de prensa de Radio Balmaceda (1973-1976), y presidente del Colegio de Periodistas (1984-1987), cuando en Chile estallaron las protestas sociales para exigir el fin de la dictadura. Al restaurarse la democracia en 1990, González Camus fue director del diario “La Nación” y jefe de prensa de TVN y del Canal 11 de televisión. Entre otras obras suyas sobresale su reportaje novelado “El día en que murió Allende”, publicado en 1988 después de dos años de investigación.

Radio Balmaceda perteneció hasta 1971 al banquero  Jorge Yarur, que la cedió a miembros del Partido Demócrata Cristiano identificados con el “Grupo de los 13”. Encabezado por Bernardo Leighton y Renán Fuentealba, “los 13” se manifestaron de inmediato en contra del régimen militar instaurado el 11 de septiembre de 1973.

Dos meses después, Radio Balmaceda se convirtió en una de las voces pioneras en la defensa de los derechos humanos y las libertades públicas. Sus jóvenes periodistas informaban sobre los fusilamientos, asesinatos, torturas y desapariciones forzadas que los demás medios de comunicación no publicaban o no se atrevían a difundir. Uno de los procedimientos que utilizaron los periodistas de la Balmaceda fue recurrir a las cortes judiciales, donde cada día se presentaban recursos de amparo en favor de detenidos y presos políticos. Citando como fuentes esos instrumentos,era posible entregar la noticia con nombres, apellidos y direcciones. De ese modo podía evitarse, además, que muchos detenidos pasaran a formar parte de las listas de desaparecidos.

González Camus recuerda:

“A fines de Febrero de 1975 se produjo una conmoción entre oficiales, suboficiales, personal civil y torturadores. Balmaceda acababa de informar sobre un recurso de amparo presentado en favor de la periodista y dirigente mirista Gladys Díaz Armijo. La información indicaba que se encontraba recluida en la Villa Grimaldi, ubicada en Avenida José Arrieta N° 8.200.

-Ese era el terror que había allá. Que dijeran que yo estaba en la Villa Grimaldi no era importante, lo importante era quedaban la dirección –recuerda Díaz-. Decían: “¡Vamos a tener que cambiarnos de aquí!”. Por eso los detenidos que me llevaron la noticia me decían que estaba la escoba en la villa. Fue la primera vez que salió a la luz pública su dirección”.

En las evocaciones de González Camus también aparece el asesinato de Miguel Enríquez,  líder del MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria), en octubre de 1974; el atentado incendiario contra la planta transmisora de la radio, en octubre de 1975, y los intentos de Patricio Aylwin, entonces presidente del PDC, por sacar a Belisario Velasco de la gerencia de la emisora a principios de 1976. Su deseo era instalar a Andrés Zaldívar como presidente del Directorio con plenos poderes, relegando al gerente general a un segundo plano. Fue en esas circunstancias que los periodistas de la radio enviaron una carta a Aylwin para oponerse a esta decisión, en uno de cuyos párrafos señalaban:

“Radio Presidente Balmaceda, a nuestro entender, ha cumplido bajo el régimen militar una labor informativa conforme los principios del Humanismo Cristiano que guían la acción de todos los militantes del partido. Si bien esta misión no ha sido fácil para quienes hemos trabajado en la emisora, debido a las múltiples presiones recibidas del gobierno como, en algunas oportunidades, por parte de personeros del PDC, creemos que se ha logrado entregar una orientación a muchos chilenos en momentos en que la desinformación, el desconcierto y la falta de conducción ideológica democrática eran la tónica que primaba en el país”.

Otros pasajes del libro recuerdan los libretos de Semana Santa, en los que Marta Caro y Marianela Ventura tomaban textos del Nuevo Testamento para difundir noticias alusivas a un subversivo llamado Jesús y a la persecución de los cristianos. Dentro de ese mismo espíritu de sutil denuncia, la radio entregaba música escogida, como los temas de “Jesucristo Superestrella”, creaciones de Los Beatles y una contagiosa canción de Palito Otega que anunciaba: “El sol nace para todos”.

Hoy, Ignacio González Camus considigc2era que su paso por Radio Balmaceda constituye la etapa ”de mayor plenitud y realización” en su vida profesional. Y reflexiona:

“Mis ideales eran nítidos. Lo que hacía tenía un sentido pleno. No experimentaba ningún tipo de dudas, porque la necesidad de actuar se superponía a todo lo demás. Parecía estar conectado a algún enchufe y no sentía el paso de las horas y los días”.

(Para leer o descargar el libro en formato pdf, siga este vínculo)

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