Luis Arancibia: “Las redes sociales son la gran esperanza que tenemos”

El periodista de larga trayectoria radial fue el ganador del concurso “Escribiendo tu historia”.

 

Cuando Luis Arancibia recibió por correo la invitación del Círculo de Periodistas sobre el concurso “Escribiendo tu historia”, dudó en participar. Reducir su carrera a cuatro páginas le parecía sumamente complejo. A principios de junio de 2017, en lugar de irse a la siesta, optó por escribir. Quería probar si resultaba algo bueno.

“El título, ‘Vivir lo soñado’, apareció de inmediato. Eso para mí fue fundamental. El resto fluyó solo”, recuerda hoy el periodista, sentado en un café de Santiago. En una hora y media creó la crónica que dos meses después ganaría el premio máximo en la celebración de nuestros 110 años de historia, relato que será parte de la recopilación con los textos participantes que se publicarán en formato libro el próximo 13 de febrero, cuando festejemos el Día de la Prensa. El profesional, radicado en España, está en nuestro país para ser parte de la conmemoración.

La crónica relata el camino profesional de Arancibia, un joven talquino que dejó a su familia para entrar a periodismo en la Universidad de Chile en 1963. Aquí un extracto: “El tren ordinario a punto de partir hacia Santiago y mi madre, sin poder contener la emoción, balbuceaba con un hilo de voz: “cuídese niño y no olvide que aquí está su casa “. Me abrazó, dio media vuelta cogida del brazo de mi hermana mayor y  sin mirar atrás  caminó lentamente hacia la  puerta de salida  de la estación”.

Luis Arancibia egresó de la universidad en 1967 y comenzó a trabajar en Radio Chilena. Desde 1973 a 1974 trabajó en la Agencia Orbe. En marzo debió viajar a España para continuar su carrera, aterrizando en Radio Televisión Española, donde se desempeñó como reportero desde 1975 al 2006. Hoy colabora con Radio Universidad de Santiago y es columnista de Cooperativa.cl.

 

¿De dónde surge la pasión por dejar tu vida en Talca y emigrar a estudiar periodismo?

Desde pequeño fui curioso. Di la primera noticia a los 7 años. Estaba en una peluquería en Talca y unos señores hablaban de que a Perón lo habían derrocado en Argentina y que era muy probable que estuviera en Pelarco, en el fundo de Carlos Ibañez del Campo, presidente entonces de Chile. Los señores especulaban. Ahí les digo que no es verdad, Perón está en Paraguay y llegó por el río en una cañonera.

¿Por qué sabías?

A esa edad escuchaba radios internacionales, radio Carmen de Montevideo, radio el Mundo de Buenos Aires. Como era un acento distinto, sentía curiosidad por los hombres dentro del aparato. Ahí escuché que Perón había llegado a Paraguay en una Cañonera. Esa es la vocación. De niño quería saber lo que pasaba; accidentes, política, todo. Era algo instintivo.

 

Luego entras a la Universidad de Chile, egresas y en 1974 la Dictadura te tacha por tener contactos con la izquierda. ¿Era así?

Todos tenemos amigos de todo el mundo. Un amigo de derecha, un tío comunista con el cual te tomas una copa. Fui un afortunado porque muchos compañeros no tenían trabajo y tuvieron que arreglárselas muy mal. Y ahora tienen unas pensiones muy malas porque no lograron tener buenos trabajos remunerados. Yo me pude ir a España.

¿Cómo era el periodismo español cuando llegaste?

Ellos tenían una dictadura de casi 40 años y todo era censurado. La radio, por ejemplo, era tensa. Los comentarios eran pesados. Las críticas literarias estaban llenas de referencias que se alejaban de la cultura media de la gente. Una vez un compañero escribió sobre una exposición, yo lo leí y me costó entenderlo. Le digo, perdona, pero hay un montón de referencias que necesita uno meditarlas y la radio no permite eso. Me respondió: Luis, yo no escribo para indios. Eso era común.

¿Cuándo cambia?

Cuando murió Franco hubo un destape. En mi lugar de trabajo, Radio Televisión Española, organizaron una asamblea, la primera después de años. Fue emocionante, porque los periodistas comenzaron a levantar la mano y confesar que eran miembros del Partido Comunista, otro anarquista, otro de alguna agrupación de izquierda. Te quedabas alucinado porque nunca habían hablado de política y ahora se destapaban.

¿Cómo están los medios actualmente? Pensando que se liberaron de la censura de la Dictadura mucho antes que en Chile.

Hay libertad de prensa y muchos medios satíricos. Pero existe control por ciertos estamentos intocables. Acaba de ser condenado un rapero a tres años de prisión por burlarse del rey Juan Carlos y por mofarse del independentismo catalán desde cómo lo ha manejado el gobierno. Yo definiría, a modo general, que hay una tendencia de centro derecha. La diferencia con Chile es que tenemos un abanico donde informarnos bien. Además, a las redes sociales no las ataja nadie. Son la esperanza que tenemos.

¿Tan así?

En estos momentos las redes sociales dicen cosas que los medios callan o están obligados a referirse a ellas después que se viralizan.

Entonces, ¿qué rol asume el periodismo en la era de las redes?

Todo tiene que tener su límite. En las redes se miente mucho. El gran peligro es que nos traguemos información que no esté contrastada. Hay medios independientes que con seriedad pueden generar su público. También las redes sociales pueden decir lo que los medios callan por intereses económicos.

¿Cómo ves el periodismo actual en Chile?

Lo veo muy escorado a la derecha. La televisión siempre tiene muchos intereses económicos muy fuertes. Lo veo orientado a dos puntos: mucha frivolidad, ocultando ciertos hechos, y por otro lado, priman mucho las opiniones personales de los periodistas. Lo otro son los intereses económicos de los rostros de televisión. El que gana tres millones de pesos en pantalla no se va a arriesgar a hablar de la corrupción de algún determinado sector del país.

Hablemos de tu premio. ¿Qué te pareció el concurso para la celebración de los 110 años del Círculo?

Me pareció interesante el concurso, que se convoque a las personas a contar las batallas personales. Las nuevas generaciones tienen que entender ese periodismo de lucha con el que nosotros estuvimos impregnados. Los jóvenes hacen un periodismo más cómodo. El libro que se lanzará puede ser útil para futuros periodistas. El pasado es muy importante. Hay personas a las que no les gusta hablar de la historia. En las campañas presidenciales anteriores en Chile, comencé a ver cosas similares a las de ese pasado previo al Golpe. El chilezuela, el terror subliminal que lo repetían los periodistas. Hay que aprender del pasado.

¿Cómo defines tu texto?

El reflejo de una generación que tuvo ilusión con ver esos cambios sociales, que el país necesitaba, que no fuera tan feroz y voraz con la gente menos favorecida, y que el periodismo podía aportar a ese cambio. El relato empieza contando cómo un chico provinciano se forma en la universidad a medias, cómo encuentra un jefe que lo ayuda y apoya; también quiero demostrar la importancia de los ídolos o referentes. Los nombro: Hernández Parker, Lenka Franulic, que los leía y escuchaba. A ellos les rindo homenaje. Hablo a la vez de cómo las personas pueden hacer sus sueños realidad. Quiero demostrar que las barreras se pueden derribar.

 

¿Qué te pasó cuando supiste que ganaste el premio?

Estaba sicológicamente mal. Había tenido una pérdida de alguien muy importante en mi vida. Estaba sumido en la tristeza. Cuando me avisaron, creí que era un segundo premio, cosa que me alegró. Pero cuando me dicen que era el primer premio, me emocioné. Alguien que tenía que estar celebrando conmigo no estaba. Después dije ¡hombre!, primera vez que participo en un concurso así y lo gano. Sentí emoción y una responsabilidad con aquellos que se han visto involucrados como yo en ese periodismo de ilusión que algunos no pudieron ejercer.

 

 

 

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