Ojo con las redes sociales

¿Sabe usted qué dijo Joaquín “Chapo” Guzmán cuando fue capturado el viernes por las fuerzas del Gobierno mexicano?: “Quiero ser juzgado por la justicia chilena”…

Es un mensaje jocoso que circula en las redes sociales, en Facebook, Twitter y Whatsapp. Una broma difundida en forma de “meme” (imagen con texto), que encierra por cierto una clarísima alusión a los tribunales de nuestro país. A los jueces que dejaron sin castigo a los dueños de farmacias que se coludieron para fijar precios. Los que tampoco sancionan a un líder político que reconoce haber delinquido cuando recibió millonarios aportes de dinero en forma irregular, para financiar campañas electorales de su partido. El “meme” sobre el “Chapo” es falso, pero contiene una crítica de plena actualidad planteada con humor.

Hay en cambio otros “memes” que no tienen nada de graciosos. Por el contrario, aparentan seriedad para desencadenar rumores como ríos desbordados. Uno de ellos, por ejemplo, afirma que los chalecos reflectantes para los automovilistas –de uso obligatorio desde el 1 de enero- son importados desde China por un pariente del Ministro de Transportes. ¿Verdadero o falso? Si fuera verdadero debería tener un respaldo en una fuente correcta o un documento específico. En este caso nada de eso existe y el Ministerio de Transportes no va a caer en el error de entregar un desmentido. Eso daría legitimidad a un rumor que fluye por las redes sociales en forma anónima, sin que nadie se responsabilice por  su difusión.

Un portal mexicano que se especializa en publicar versiones truculentas (www.Noticia24hrs.com), sin respaldo documental o de fuentes, difundió el pasado fin de semana la siguiente versión:

“Alerta. Se han detectado plátanos infectados con Sida en todo México”.

Sida

Esta vez el autor de la supuesta noticia recurre a una fuente y dice que la versión fue confirmada por la doctora Clarissa F. Etienne, directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). No sabemos si esta autoridad regional, de nacionalidad dominicana, habrá leído el panfleto que la alude. La realidad sin embargo es que una noticia así, de ser efectiva, habría causado un bloqueo internacional a las exportaciones de plátanos de Guatemala, a los que el portal atribuye la infección.

No es la primera vez que las redes sociales lanzan una información de esta naturaleza, vinculada con el sida. En febrero del año pasado circuló por Facebook el anuncio de que una partida de naranjas procedentes de Libia contenía el temible virus.

¿Es posible que ocurra una infección así, como sucedió con las “uvas envenenadas” importadas desde Chile, que detectó Estados Unidos en marzo de 1989? Las autoridades norteamericanas descubrieron dos granos de uva infectados con cianuro y el incidente desató una crisis de proporciones entre la Casa Blanca y la dictadura de Augusto Pinochet.

El caso del sida es diferente porque no es posible Inyectar el virus VIH a una partida de fruta. Así lo explicó en su momento el doctor PepColl, de la Fundación Lucha contra el Sida, de España, cuando se expandió la alarma por la presunta contaminación de las naranjas.

 “El virus no puede sobrevivir fuera del cuerpo humano”, afirmó Coll. Es decir, aunque comiéramos una naranja o un plátano infectado, el virus estaría muerto y no contagiaría nuestro organismo.

¿Por qué entonces las redes sociales transmiten este tipo de informaciones? Porque sencillamente nadie puede controlar la circulación de un “bulo” o  un “hoax”, que es el nombre asignado a estos mensajes falsos. Ya sucedió antes con las cadenas de correos electrónicos que vaticinaban el oscurecimiento del sol, la llegada de un asteroide y el fin del mundo,además de amenazar con las penas del infierno a quien no enviara tal o cual mensaje a una cantidad de amigos.

Frente a la truculencia o intencionalidad de los bulos, lo que debemos hacer es separar la paja del trigo dentro de la avalancha diaria de informaciones que nos ofrece la red. Es necesario que nos mantengamos en alerta para detectar cuando una noticia es verdadera o estamos en presencia de un engaño.

¿Y cómo podemos reconocer un bulo? He aquí tres  recomendaciones básicas:

– La mayoría de los bulos son anónimos y no citan fuentes ni documentos.

– Los bulos no llevan fecha de publicación y están redactados de modo atemporal, para circular en la red el mayor tiempo posible.

– Los bulos buscan llamar la atención de los lectores de internet mediante contenidos impactantes, morbosos, alarmistas, que provoquen temor o consecuencias sociales.

Pero no hay que confundir un bulo con el reciente llamado de boicot a los supermercados, que se concretó el domingo 10 de enero y se repetirá el domingo próximo. Esa no es una noticia falsa o malintencionada, sino una prueba concreta del poder de las redes sociales frente a la deshonestidad y malas intenciones de empresarios especuladores.

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