Periodistas del mundo en la mira

Un total de 80 periodistas fueron asesinados por el ejercicio de su profesión durante 2018 en el mundo, según un balance de Reporteros Sin Fronteras (RSF).
De acuerdo a los datos, la mayoría de periodistas asesinados por ejercer su misión de información, un total de 15, murieron en Afganistán. RSF señaló que 702 periodistas fueron asesinados en los últimos diez años y consideró que el 2018 fue “inédito” por la violencia contra los informadores a nivel mundial.
La organización no gubernamental que vela por la libertad de prensa reportó además que en la actualidad 348 periodistas se encuentran detenidos o encarcelados, 60 de ellos en China, y otros 60 están secuestrados o son rehenes, la mayoría en manos de grupos armados.

“Los actos de violencia contra los comunicadores alcanzan un nivel inédito este año; todos los indicadores están en rojo”, señaló el secretario general de RSF, Christophe Deloire.

“El odio a los periodistas proferido, incluso reivindicado, por líderes políticos, religiosos y hombres de negocios sin escrúpulos, tiene consecuencias dramáticas y se traduce en un aumento preocupante de las violaciones a los derechos de los periodistas”, agregó.

“Estos sentimientos de odio, multiplicados a través de las redes sociales, que tienen gran responsabilidad en estos hechos, se usan para legitimar los actos de violencia y debilitan poco a poco cada día el periodismo y, con él, la democracia”, concluyó Deloire.

Entrevista peligrosa

Dos de los grupos sociales que más están sufriendo la represión del feroz régimen del mariscal Abdelfatá al Sisi son los periodistas rebeldes y la comunidad gay. En el caso de Mohamed el-Gheity ambas obsesiones van de la mano. Este presentador de televisión fue condenado por un tribunal de El Cairo a un año de cárcel, a otro de libertad condicional y al pago de 3.000 libras egipcias (unos 150 euros) por haber entrevistado a un hombre homosexual en un programa emitido en el verano de 2017.
Los cargos que se le imputaban eran los de “promocionar el libertinaje” e “insultar a la religión”. En caso de recurrir la sentencia, y de desembolsar 1.000 libras (unos 50 euros), El-Gheity se libraría, de momento, de ingresar en prisión. La querella contra el periodista fue presentada por el polémico abogado ultraconservador Samir Sabry, que también presentó recientemente una denuncia contra la actriz Rania Youssef por enfundarse un vestido demasiado sugerente en la gala de entrega de los premios del Festival Internacional de Cine de El Cairo.

Inmediatamente después de la emisión, el canal de televisión por satélite en el que trabajaba El-Gheity, LTC, fue sancionado con un corte de sus emisiones durante dos semanas por haber violado un decreto del Consejo Superior de Regulación de los Medios que prohíbe la aparición en las ondas de personas gais. Curiosamente, el propio El-Gheity en sus programas ha expresado que no aprueba las conductas homosexuales. En el espacio televisivo, apareció un joven con el rostro difuminado que explicó su experiencia ejerciendo la prostitución con clientes masculinos. Según el juez, el programa “promocionó el libertinaje” al haber dado a entender que era posible obtener beneficios económicos manteniendo relaciones homosexuales.

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