Rocío Alorda: “Los medios son muy responsables del sexismo”

Secretaria general del Colegio de Periodistas y experta en temáticas de género, analiza el año 2017.  

 

 

Al finalizar el 2017, la revista Times eligió como personaje del año a las mujeres que se atrevieron a denunciar acosos y abusos sexuales dentro de Hollywood. Sus testimonios descarrilaron carreras consolidadas como las del productor Harvey Weinstein y el actor Kevin Spacey. Sin embargo, no sólo EEUU vivió el terremoto de la denuncia.

En Chile el despertar, como ha sido la constante en la última década, llegó desde las universidades. Las estudiantes organizadas denunciaron a profesores y compañeros exigiendo a sus instituciones regular el tema. Ejemplar fue el caso de la Universidad de Chile que expulsó a Fernando Ramírez, histórico académico de la Facultad de Filosofía y Humanidades, por acosos reiterados.

Pareciera ser que el 2017 fue el año de las temáticas de género. Y las redes sociales cumplieron un rol fundamental. Ya no pasa desapercibido que Emeterio Ureta, sentado en el panel de Mentiras Verdaderas, grafique simpáticamente cómo los gerentes de empresas acosan a sus secretarias. Tampoco que Carla Ballero confiese los acosos que vio en Kike Morandé. Ni que Bienvenidos, matinal de Canal 13, haga público el informe ginecológico de Nabila Rifo.

Pero, ¿cómo reaccionaron los medios de comunicación? ¿Cómo lo hicieron los periodistas? Rocío Alorda, secretaria nacional del Colegio de Periodistas, es experta en género y comunicación política, y estuvo atenta todo el año a los movimientos de sus colegas. Según su análisis, dos hechos desnudaron muy bien el tratamiento mediático en temas sexistas: El caso Nabila Rifo y el debate por la ley de aborto en tres causales.

¿Cómo defines el 2017 con relación a las demandas feministas?

El año pasado tuvimos harto movimiento. A modo general se logró instalar ciertos discursos públicos, ciertos contenidos, sobre todo vinculados a dos áreas: uno que tiene que ver con la violencia de género y otro sobre derechos sexuales y reproductivos muy abocados a la coyuntura del proyecto de aborto en tres causales.

¿Cómo llegamos a esto?

Hoy vemos el reflejo del trabajo de muchos años de movimientos de mujeres para lograr instalar estos temas, pero que es un fenómeno mundial. “Ni una menos”, por ejemplo, que nació en Argentina por mujeres periodistas, significa cómo ciertos discursos que llevan 20 o 30 años instalados en los espacios sociales, suben o se hacen más visibles. Podríamos definirlos como peaks. Y ahí pasa otro fenómeno: los medios de comunicación no pueden pasarlos por alto. Cuando tienes en la calle 80 mil personas marchando contra la violencia de género, no puede quedar invisibilizado. Son cosas muy evidentes y masivas.

Pero no tiene que ver con que los medios sean más feministas o tengan enfoques de género, sino porque cumplen ciertas condiciones de mercado que a los medios los hacen más atractivos estas noticias. Son hechos con mucho rating, generan mucho interés por lo morboso, por lo interesante; hay muchos factores.

¿Cuál es el hecho más relevante del 2017?

El caso de Nabila es emblemático. Su cobertura fue precaria en los aspectos éticos y valóricos, pero amplia y masiva en matinales, prensa escrita, radio. Y los discursos asociados a Nabila fueron muy precarios: que era una suelta, que era muy pobre, con poca educación, que trabajaba en los bares. Hay una carga de género y de clase muy marcada en este caso. Por eso es interesante ver cómo el público reaccionó ante ello. El mejor caso es el matinal de Canal 13, cuando hace público el informe ginecológico de Nabila. La gente reacciona y pone 500 denuncias en el Consejo Nacional de Televisión. Esto habla que al público no le son indiferentes las barbaridades de los medios. Algo que también tiene que ver con que los consumidores de medios, tenemos más conocimiento de que esas cosas no pueden pasar y que hay que hacer algo.

 

Los matinales quizás están más expuestos a que sucedan esta clase de problemáticas, pero ¿cómo se han comportado los periodistas que trabajan en áreas de prensa?

Han ido aprendiendo de a poco sobre temas de género. En esta materia –como en todas- tú tienes que saber de lo que estás hablando. No es sentido común, no es algo que rápidamente te vas a dar cuenta. Estamos permeados por muchos prejuicios de género, entonces los periodistas han ido generando cada vez más conciencia crítica para abordar estos temas. Ha habido casos interesantes, como el de Mega. En una de estas entrevistas cruzadas que se hacen desde el noticiero hacia el matinal, una periodista estaba conversando con la cuñada del agresor de Nabila y la señora dice “bueno, es que Nabila se lo merece”. La periodista desde el estudio la corta. Explica: “no vamos a seguir con esto”. Eso anteriormente no sucedía en la televisión chilena. Es importante porque la periodista toma la decisión sola, no es que por interno le digan corten, corten. Ahí hay un avance. Pero creo que los progresos son personales, no son institucionales. No podríamos decir que TVN es un canal que la lleva en estos cambios. Eso es mentira. Si hay alguna transformación, como en el caso de La Cuarta, responde a temas económicos. Quizás ya publicar mujeres desnudas no vende tanto.

O sea, ¿no crees que el tema ético haya influido en ese cambio?

El director de La Cuarta dice en una columna que ya los tiempos no están para que estés vendiendo un medio de comunicación con mujeres desnudas. Pero lo que ha pasado en La Cuarta es que han sido mujeres periodistas que han dado una larga pelea al interior de sus equipos para no publicar más contenidos con estereotipos de género. No es que un día amaneció el director y dijo “sí, reproducimos discursos violentos, vamos a cambiar esto”. Es mucho más complejo de lo que uno como lector ve.

¿Qué te pareció la cobertura del proyecto de aborto en tres causales?

Creo que fue muy precaria. En los contenidos, en las reflexiones, en los expertos escogidos. Se invitó a dialogar a sujetos políticos a los que no les va a interesar estos proyectos de ley. Hablo de vinculados a la Iglesia, a los partidos conservadores y un montón de instituciones que no tendrían por qué ser voces en los medios de comunicación, y lo que vimos fue justamente eso. En el fondo, eso responde a que los medios tienen una ideología y otros intereses más que el bien común de la sociedad.

 

¿Qué otros hitos en materia de género viste este año?

El abordaje de los medios a las encuestas que daban a Bachelet por bajo de la aprobación ciudadana, habla de lo muy machistas que son los medios. Fue muy evidente la campaña contra Michelle, sostenida por las encuestas. Ahí hay un tema de género. Yo dudo que si Ricardo Lagos en su momento haya hecho una pésima gestión le habrían instalado públicamente encuestas con ese nivel de aprobación. No lo hicieron porque él es hombre. A Michelle la han cuestionado públicamente por el hecho de ser mujer. Se le cuestionó su hijo. Porque ella es la madre, cómo no sabe lo que hace el hijo. Está totalmente cruzada por factores de género.

Otro ejemplo son los temas trans. Hoy los medios de comunicación han abordado este tema, pero siempre del caso de la niña que devino en niño, o al revés. Pero muy poco muestran otros sujetos sociales. Por ejemplo, la mujer adulta, pobladora, que lleva 30 años como mujer trans, que ha sido tremendamente discriminada. Los medios siguen acomodando los temas de género, de diversidad, de sexualidad.

 

¿Cambiaron algo los medios en los últimos 10 años para que el público se empodere de la forma que lo está haciendo?

Estos cambios editoriales responden a que vieron un nicho comercial en los temas de género. Si hablar de violencia en la revista Ya es un tema de interés para el público, el medio va a hablar de violencia. Pero no es que cambiaron. Si lo hubiesen hecho no verías prácticas sexistas o reproducción de discursos violentos en sus contenidos. En los temas de género no es que a veces avanzas o retrocedes, sino es que se instala el tema y no hay pie atrás.

 

¿Ha cambiado el lenguaje sexista?

Sí, en ciertas situaciones, pero tampoco ha sido un cambio más grande. En otros temas sí, pero en temas de género no lo veo tan así. El lenguaje sigue estando muy masculinizado.

¿Cuánto pueden influir los medios en mantener o cambiar el sexismo?

Los medios son muy responsables del sexismo, porque la capacidad de llegar a tanta masa de gente, sin duda afecta mucho. Los medios tienen una responsabilidad ética, por ende no se puede permitir que reproduzcan discursos sexistas. Llegan a todo Chile. Una política de Estado es difícil que llegue a todo el país, en cambio un noticiero sí lo puede hacer. Esos discursos permean en las personas. Podemos decir que en los colegios, en la educación de los niños, ha habido avances en temas de la no discriminación sexista. Pero los medios no avanzan. Sobre todo en temas de violencia de género. Y esto es súper transversal. Aun los medios nacionales no entienden que los femicidios no son producto del amor ni culpa de la mujer.

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