Carta abierta a las y los constituyentes de “Mayores para el desarrollo”

07
Jun

Estimadas y estimados Constituyentes

Mayores para el Desarrollo, movimiento abierto a todas las edades y basado en el diálogo intergeneracional, se dirige a Uds. de manera transversal con el objeto de compartir, desde los inicios de sus labores constituyentes, nuestras inquietudes frente al escenario de borramiento,  descuido y negligencia aguda que muestran  nuestra cultura y sociedad frente al acelerado proceso de envejecimiento poblacional e individua por el que atravesamos.

Al respecto hay indolencia, falta de conciencia ciudadana, desinformaciónl

Empeñado en incidir en la sociedad chilena para contribuir a reflexionar y promover la realidad de un envejecimiento ciudadano, a escala humana, digno e inclusivo,  Mayores para el Desarrollo quiere compartir con Uds. su profunda preocupación por la opacidad e inercia que muestra el tema del envejecimiento y las vejeces al interior de las dinámicas ciudadanas en las que estamos empeñados los chilenos post apruebo.

Pensamos que esto es parte de la neblina cultural que ha construido la modernidad   en torno a la vejez y cuyo impacto más radical consiste en la invisibilización y anulación ciudadana de los mayores. Estos últimos inauguran, hacia finales del siglo pasado,en el mundo una nueva clase de edad llamada por Naciones Unidas la adultez mayor que, desde la teoría económica de la sociedad industrial en adelante, pasa a integrar el sector pasivo de la economía,  lo que con el advenimiento del neoliberalismo a América Latina y con la multiplicación numérica prodigiosa de los sujetos mayores (la extensión de la vida humana),tiene, entre otros,  el efecto cultural de invisibilizar su estatus de ciudadanos y de poner de manifiesto el paso del tiempo en los cuerpos, es decir, su envejecimiento.

“Están viejos, de qué pueden encargarse” es uno de los mensajes que se reproduce  constantemente en el entramado subyacente y dominante de la cultura etaria latinoamericana.

Junto a los abusos de poder y de todo orden, la desigualdad, el descaro de la política, el daño ambiental, la razón etaria está también detrás del estallido de octubre de 2019 y de una manera muy poderosa.

Preocupa, sin embargo su reducción y circunscripción al problema de las pensiones, acompañada de la mirada de la vulnerabilidad física, fórmula que saca de foco el hecho central de que tanto las pensiones como el trato filantrópico forman parte del proceso de producción de las edades en el que la clase de edad vejez queda adscrita a una ciudadanía enfermiza, debilitada, y parte del llamado sector pasivo de la economía. Nada más lejos del tratamiento de un envejecimiento ciudadano encuadrado en el marco de la noción de la titularidad de derechos.

Es necesario entonces poner la demanda de las personas mayores por una nueva constitución al interior del reclamo por ciudadanía, por una constitución que regule una sociedad  (estado-mercado-sociedad civil) capaz de producir las distintas edades de acuerdo al principio democrático de la sociedad para todas las edades.

Hablamos, en fin, de poner en la conciencia ciudadana y de las/los integrantesde la Asamblea Constituyente los siguientes hechos:

1 estamos frente a un cambio demográfico no temporal, duradero: la reconfiguración del modelo demográfico piramidal que nos ha acompañado en los últimos siglos en el que la base la integran niños y jóvenes para empinarse hasta la cúspide con las generaciones adultas y rematar en una punta aguzada, integrada por unos cuantos mayores. Su reconfiguración hacia la figura de un rectángulo está sucediendo con una base aplanada de niños y jóvenes que crece hacia arriba, no ya hacia una punta aguzada, sino hacia otra superficie plana integrada por la multiplicación de los individuos más envejecidos.

Algunos indicadores al respecto: (Indice de envejecimiento): en cuatro años más, en nuestro país, habrá 103 personas de 60 años y más por cada 100 menores de 15 años; en el año 2050, esta proporción será de 170 a 100.[1]

Crece el número de las/los más envejecida/os: en el año 2035, la población de 80 años y más superará a la población del rango etario de 70 a 74 años.[2]

Razón de apoyo parental: en el 2030, Chile será uno de los ocho países latinoamericanos que tendrá 7,5 personas de 85 años y más por cada cien entre 50 a 64 años.[3]

2 Estamos frente a un hecho extraordinario que consiste en la emergencia de los mayores en la historia y en el espacio social de los países del mundo. Tal como lo plantea la Segunda Asamblea Internacional sobre el Envejecimiento y la Vejez realizada en Madrid en el 2002:

“Artículo 10

El potencial de las personas de edad es una sólida base para el desarrollo futuro. Permite a la sociedad recurrir cada vez más a las competencias, la experiencia y la sabiduría que las personas de edad aportan, no solo para asumir la iniciativa de su propia mejora, sino también para participar activamente en la de toda la sociedad.”

3) Estamos frente a la necesidad de generar una constitución que,a causa de la prolongación de la vida humana, sea capaz de regular, por la vía del derecho, la ampliación del espacio social en el cual se viene instalando una nueva clase de edad: las vejeces.

4) Finalmente, invitamos a Uds. a desempolvar el documento Convención Interamericana sobre la Protección de los derechos humanos de las Personas Mayores (https://www.bcn.cl/leychile/navegar?idNorma=1108819) promulgado en nuestro

país el 1-09-2017 durante el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet. Este es un documento central que precisa ser reconocido por la nueva constitución en el camino hacia la declaración de la titularidad de derechos de las personas mayores.

MAYORES PARA EL DESARROLLO

Abril 2021


[1]SENAMA (s/f). Indicadores de envejecimiento, p.5.

[2]INE

[3]CEPAL(2011). El envejecimiento y las personas de edad. Indicadores para América Latina y el Caribe.Separata

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