Cita con el doctor: de la sala de espera a la telemedicina

07
May

La emergencia sanitaria motivada por el virus SARS-CoV-2, ha cambiado la forma en que accedemos a las atenciones de salud. Es así como la telemedicina o “atención de salud remota” se ha convertido en la solución para evitar desplazamientos innecesarios que nos puedan poner en riesgo.

De acuerdo a una encuesta realizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre marzo y junio de 2020 el 90% de los países registraron suspensiones en los servicios de salud esenciales. Esta limitación en la atención presencial ha forzado tanto a médicos como a pacientes a adaptarse a una atención médica remota. “En pandemia se es más médico que nunca. Hay que estar al día en la especialidad de cada uno. Hay algunas que no se  pueden practicar por la cercanía que se necesita. Otras, pueden hacer uso de la telemedicina. Y ahí estamos, activos, a toda marcha”, afirma el psiquiatra, poeta y dramaturgo Marco Antonio de la Parra.

A nivel local, cifras entregadas por las isapres señalan que en marzo de 2020 el número de atenciones remotas reportado llegaba a 1.883 y el acumulado desde esa fecha a octubre alcanzó casi las 200 mil. Existen distintas visiones al respecto;  algunos plantean que la telemedicina es el futuro para las atenciones de salud, mientras otros, como Marco Antonio de la Parra, apuestan por una medicina híbrida.

“La presencialidad es fundamental en el diagnóstico”, afirma el doctor de la Parra. “Uno convive con el paciente, comparte, escucha y siente lo que le está pasando. Sin duda, en la escucha de la telepsiquiatría se puede además asistir a pacientes en estilo remoto y eso ha ayudado a muchos enfermos que no tenían acceso a una psicoterapia o a una consulta especializada. Creo que permanecerá la telemedicina junto a la consulta presencial”.

¿Es posible evaluar a un paciente tras una pantalla? ¿Qué se gana, y qué se pierde con la presencialidad versus la telemedicina?

En mi especialidad, como psiquiatra y psicoanalista, hemos trabajado la ESCUCHA como elemento central. Tanto de acogida como de diagnóstico. La evaluación es posible, pero requiere una mirada mucho más fina. El ojo clínico se mezcla como nunca con el oído clínico. No solo qué dice sino cómo lo dice y qué transmite afectivamente el paciente. Ciertamente perdemos la presencialidad que pareciera irreemplazable, pero es manejable; eso sí, de manera muy cansadora. La ESCUCHA requiere una enorme concentración, mayor que lo presencial.

¿Qué pasa hoy con la salud mental de las y los chilenos?

Han aumentado las consultas por cuadros desestabilizados, y el malestar vago sin constituir un síndrome, con ansiedad, crisis de pánico, somatizaciones que perturban el quehacer diario. El sueño se altera, se aumenta de peso por atracones de comida y el cansancio es mucho mayor por las características del estilo de trabajo, cruzado con las obligaciones y necesidades de convivencia en el hogar. Por esto, aumentan los pacientes y se deteriora la salud mental. Y queda para largo. Será peor y a la salida nos espera un aumento de los pacientes con estrés post traumático, que ya vemos en enfermos recuperados del COVID pero con secuelas psíquicas producto de lo intenso de la experiencia.

El doctor de la Parra advierte sobre cómo sobrellevar mejor las circunstancias actuales debido a la pandemia: “Lo primero es abrir espacios de conversación en el trabajo y en el hogar. La soledad carcome y duele. Ojo con la higiene del sueño, ojo con el respeto, consideración y contención en todos los espacios y relaciones. Bienvenidas las actividades artísticas que hacen que funcionemos con otras partes del cerebro y se convierten en territorio de compartir para la familia y la pareja. Bienvenida la actividad física sana y regulada. Bienvenido el sentido del humor, que ayuda a sostener el ánimo en tiempos tan adversos”.

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