Desde los salones a las salas de redacción

11
Mar

Por María Loreto Soler Menares

Sin duda que las mujeres en Chile han dado un gran paso desde el ámbito privado que eran los salones de sus casas y las tertulias, hasta irrumpir en el espacio público y entrar a las salas de redacción.

En el artículo “Explorando un espacio desconocido: Prensa de mujeres en Chile, 1900-1920 escrito por Carola Agliati Valenzuela y Claudia Montero Miranda, se comenta que el periodismo de mujeres en Chile tiene antecedentes a partir de 1865 con El Eco de las Señoras de Santiago.

Este periódico fue producido por mujeres de élite en la coyuntura política que discutía la continuidad del catolicismo como religión de Estado, definiendo una expresión femenina dentro de la opinión pública decimonónica, lo que perfiló la construcción de un sujeto femenino que para la época era altamente cuestionado.

Desde mediados del siglo XIX se comenzó a configurar una nueva clase social que fue el resultado de la educación recibida y que se consolidaría a fines de ese siglo como una ascendente clase media, lo que permitió que aparecieran mujeres educadas, con títulos profesionales y pedagógicos.
Esto creará condiciones para que las mujeres demanden su lugar en el campo cultural, social y laboral. Sin embargo, el camino no sería fácil, ya que era muy poco común que existieran mujeres periodistas que trabajaran, que ejercieran una profesión “masculina”.

Hacia el siglo XX se diversificarán las producciones femeninas en relación a la clase e ideología de las dueñas. Es así que nos encontramos con una variedad de publicaciones, entre las que se cuentan periódicos (17), semanarios (7) y revistas sin editor o director específico, pero con una participación importante de redactoras.

La obtención del derecho a voto en las elecciones presidenciales y parlamentarias en 1949, permitió que se iniciara un camino de integración social que nos ha permitido ir insertándonos en este campo laboral y ganar nuestro propio espacio.

En un comienzo, las mujeres trabajaban en diarios o revistas dedicados a las mujeres, pero empezaron a cubrir otros temas y terminaron abarcando todos los ámbitos del quehacer humano.

En ese camino, surgieron periodistas destacadas que, sin temor a las consecuencias, contribuyeron a la búsqueda de la verdad, de la justicia y sobre todo demostrando la importancia de la libertad de prensa para una sociedad.

Mujeres con Lenka Franulic, María Olivia Mönckeberg, Faride Zerán, Raquel Correa, Manola Robles, Mónica González, Alejandra Matus, Patricia Politzer, Delia Vergara, Amanda Puz, Isabel Allende, Malú Sierra, Patricia Verdugo, Silvia Pinto, Florencia Varas y tantas otras abrieron camino a nuevas generaciones de periodistas.

A pesar de los logros, siguen existiendo importantes desafíos para las mujeres porque ahora hay que enfrentar una creciente concentración y pérdida de espacios informativos, unidos a una baja diversidad política y cultural, y a la vulnerabilidad laboral. Además de conjugar las características del trabajo periodístico -disponibilidad horaria total, trabajo en fines de semana y festivos- con la organización de la vida personal y familiar.

Aún quedan desafíos importantes, como mostrar otros protagonismos en la prensa, mejorar la cobertura en los medios dándole más espacio y evitando las expresiones sexistas en el lenguaje que mantienen la discriminación y vulnerabilidad de las mujeres en la sociedad.

Debatir abiertamente las brechas que hay en la sociedad sobre los derechos de las mujeres, destacando la importancia que tiene su rol para así contribuir a visibilizar las distintas maneras en que las mujeres desarrollan su vida sin reiterar estereotipos sexuales y sociales.

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