Día de la mujer

16
Mar

Por Sady Ramírez

La mujer siempre destacó, a pesar del papel secundario que la sociedad le entregaba recluyéndola a casarse a muy temprana edad, para no llegar a la veintena sin marido. Como dice la cueca: “tenis 25, vay pa´ solterona, debís de pensar: vai’ bien empolva, te ponís carmín y agarrai pa l’era contenta y feliz”…

Sin embargo, la Universidad de Chile siempre tuvo sus puertas abiertas para ambos sexos. De sus aulas egresó la primera mujer doctora en medicina humana, las primeras mujeres en medicina veterinaria y de carreras como ingeniería, consideradas “para hombres”. 

Otras mujeres partían de norte a sur para dar las primeras clases en escuelas primarias campesinas que ellas mismas ayudaban a levantar. Enseñaban las materias básicas, junto con hábitos elementales, como lavarse y peinarse.

Con los alumnos y apoderados preparaban las melgas en el huerto para sembrar hortalizas que iban a complementar los almuerzos de los niños y también juntar dinero para comprar los primeros juguetes. Las capas más modestas descubrían la lectura paralelamente con grandes esperanzas de futuros mejores que ayudarían al engrandecimiento de la patria.

En Santiago fueron mujeres, de lo que llamaríamos “clases populares”, quienes pusieron su voz en la creación de casas de la cultura y también lucharon para obtener el derecho a voto. Lograron este derecho antes que varios países de Europa y otros continentes.

En Chile la lucha parecía no ser que un sexo le gane al otro. en los albores de mis 80 años pienso que tanto las mujeres como los hombres debemos tratar de sacar lo mejor de nosotros mismos: hombre y mujer enfrentados al mismo examen, con sueldo igual por el mismo trabajo…pero hay trabajos tan pesados que yo no los puedo hacer y tengo que recurrir a la ayuda de un hombre.

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