Ernesto Carmona, la partida de un gran periodista

11
Nov

Fuente: Revista El Siglo. Por Lidia Baltra.

Aunque caigamos en el cliché: esta es la crónica de una muerte tristemente anunciada.

Ernesto Carmona Ulloa, 77, chileno nacido en Temuco, periodista, escritor, investigador, amigo y vecino, falleció al atardecer del 7 de noviembre, pero sobrevivía desde hace mucho con la espada de Damocles sobre su cabeza. Sufría de leucemia y diabetes avanzada, lo que le había provocado ceguera y sordera prematuras, pese a lo cual siguió trabajando hasta el final. Su última producción es un libro -“Chile, las islas-cárcel”- que aún no sale a circulación, pero del cual su familia le organizó hace algunos días, un mini-lanzamiento alrededor de su cama de enfermo. Sus médicos lo habían desahuciado hace algunas semanas.

Lo sobreviven su esposa, la periodista Doris Jiménez, dirigenta del Círculo de Periodista y ex integrante del Tribunal de Ética del Colegio de Periodistas, tres hijos y nietos.

Formado en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile, Ernesto comenzó su carrera en el semanario “Vistazo”, continuando en “Punto Final” y en “Sábados Gigantes” de Canal 13. Activo militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR, el golpe de Estado lo sorprendió como director de la Radio Nacional de esa tienda política. Salió al exilio -Argentina primero y luego Venezuela-, donde prosiguió con su infatigable tarea de denunciar los abusos de los poderosos tanto de ese país como de Chile, lo que plasmó posteriormente en sus libros “Los dueños de Chile” (2002) y “Los dueños de Venezuela” (2005).

Su tarea de activista por la verdad y contra la concentración de la riqueza y manipulación de la prensa internacional la expresó también a través de su trabajo como profesor y conferencista en universidades de Argentina, Venezuela y Estados Unidos. En este último país, expuso ante estudiantes de doctorado en la Universidad de Stanford y participó del “Proyecto Censurado” de la Universidad de Sonoma, California, que año a año denuncia y difunde las noticias más ocultas por los medios internacionales.

Fue editor de libros y practicó el periodismo de investigación. De regreso a Chile, destacó en el gremio y en el ambiente nacional por “Morir es la noticia” (1997), donde compiló 62 artículos narrando la muerte tras el golpe militar de periodistas partidarios del gobierno de la Unidad Popular.

Además de consejero en el Colegio de Periodistas y encargado de Relaciones Internacionales, fue dirigente de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) con sede en México y a dúo con el periodista Hernán Uribe (fallecido en 2019) trabajó en la Comisión Investigadora de Atentados a Periodistas (CIAP) de la misma organización, denunciando la muerte de periodistas en misión de trabajo.

No contento con eso, incursionó también en el cine, y fue activo participante en el documental “Imagen final”, que exhibe la autodenuncia del periodista argentino Leonardo Henricksen, quien filmó a sus asesinos, militares alzados en el Tanquetazo de junio de 1973 en Santiago.

Corresponsal de Argenpress y la Red Voltaire en Chile, cuando ya estaba enfermo, creó una agencia de prensa en la Red que llamó Mapocho Press, donde difundía noticias que los medios tradicionales ocultaban. Su última labor fue como director de la agencia chilena de Telesur, el canal latinoamericano con sede en Venezuela que recientemente fue eliminado de nuestras pantallas.

Pero también fue un hombre alegre, que le gustaba bromear y compartir con sus amigos en asados o reuniones sociales. Tenía un humor irónico, como de un lord inglés. Y una gran dedicación a la causa de los periodistas más allá de las fronteras.

En fin, imposible enumerar en este espacio todo el quehacer de este periodista incansable, que siguió en su tarea pese a las severas limitaciones que en los últimos años le imponía su estado físico.

A él, con toda razón, se le puede aplicar el sabio decir de Bertold Brecht: “…Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles. ”

Ernesto Carmona nos hará mucha falta.

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