Ha muerto un cronista brillante

31
Ene

Hoy domingo 31 de enero ha partido nuestro amigo y colega ENRIQUE RAMÍREZ CAPELLO. Periodista formado en la Universidad Católica, fue editor por 33 años en Las Últimas Noticias, ocupó cargos de responsabilidad en revistas Ercilla y Hoy, fue presidente del Colegio de Periodistas, profesor de redacción y ética en varias universidades y premiado por la Academia Chilena de la Lengua por su extraordinario uso de las palabras.

Las siguientes letras lo recuerdan en otras facetas, porque también fue un soñador, tangófilo y colocolino, que además de usar el lenguaje con precisión y belleza, deja un recuerdo imperecedero en sus colegas y en sus alumnos.

Enrique Ramírez, parte de una leyenda

Por Alfredo Lamadrid

Parece que lo estoy viendo en los pasillos de la UNIACC, siempre presente, siempre soñando e ideando nuevas cosas. SÍ, porque era un profe distinto, cautivante y formador de generaciones. Terriblemente Nerudiano y Gardeliano. Muchas cosas las llevaba adelante con los tangos y la poesía. Para eso, tenía dos grandes referentes Neruda y Gardel. El día del aniversario de la muerte del ídolo del 2 por 4, llegaba a la Universidad vestido de Gardel, con sombrero y pañuelo al cuello. Diferente, mágico y quimérico.

Su carrera periodística la desarrolló fundamentalmente en Las Últimas Noticias, donde sus columnas eran magistrales. Esa publicación no le pagó bien, como a tantos periodistas les sucede en los diferentes medios. Intenté consolarlo muchas veces, pero el dolor era muy grande. Fueron 30 años de entrega periodística, de pasión y de talento.

Después, esa negligencia médica… y el final. Los últimos fueron años muy difíciles, acompañado de su hija Soledad.

Adiós, querido Enrique. Cuántas veces soñamos juntos con realizaciones imposibles, olvidándonos quizás… que los sueños, sueños son.

Un abrazo donde la nostalgia se confunda con el sentimiento y el recuerdo.

Un apasionado de Neruda, de El Principito y los tangos

Por Pablo Vildósola

Enrique no solo fue un gran periodista, con una pluma aguda, fluida y brillante, que hizo de la crónica su género favorito. También fue un buen académico y formador de generaciones de periodistas que, sin dudas, lo recordarán por su notable manejo del idioma y su bonhomía como persona. Hombre bonachón, amigo de sus amigos, detestaba la hipocresía, la mentira, la falta de sinceridad y los dobles estándares.

Apasionado de Neruda, de El Principito, de los tangos y colocolino de corazón…

En fin. Se ha ido, después de años de sufrimiento por una mala praxis médica que soportó con una gran fuerza interior, un gran colega, un gran ser humano y un gran amigo.

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