¿Hay sororidad en el periodismo?

19
Mar

Por Silvia Yermani.

Un hombre repugnante vociferó en una sala de prensa que mis senos eran más poderosos que cinco años de periodismo en la universidad.

No hace muchos años descubrí una palabra extrañamente hermosa: sororidad ¿Su significado? Solidaridad entre las mujeres ¿Origen etimológico? Sor, que significa hermana. ¡Claro! pensé, Sor Teresita y me cuadró verdaderamente. Me pregunté: ¿actué con sororidad con las mujeres que han estado en mi vida? ¿Sentí solidaridad de mujeres en el desarrollo de mi vida laboral o personal?

Reflexionar sobre este término, me llevó primero a mis tiempos de reportera y encontré a mis congéneres en número significativo. Divisé sus rostros que pasaron durante más de tres décadas. Se asomaron primero las que me alentaron con mis tímidos textos y entrevistas. Las que me aconsejaron y oyeron mis temores, la que me abrazó mientras lloraba trémula, cuando un hombre repugnante aseguró, vociferando en una sala de prensa, que mis senos eran más poderosos que cinco años de periodismo en la universidad. Que si los sabía utilizar me conducirían rápidamente al éxito profesional. Vaya asunto doloroso que me traen estas reflexiones. Entonces nadie hablaba de sororidad, pero la sentí ante esa prepotencia machista desenfadada y hoy la agradezco en su enorme valor.

Pero luego llegaron a mi mente imágenes de mujeres que vieron en mí una enemiga profesional, una a la que había que apartar del camino, a la que había que cortar cualquier asomo de presencia en las esferas del poder, porque estaban ellas. Mi conocida trayectoria como periodista de un medio de comunicación que mostró todo su coraje para hacerle frente a una dictadura sangrienta, fue la peor carta de presentación que tuve, en democracia, para muchas colegas. Nunca sabré las razones por las que me apartaron con ínfulas de superioridad desmedida y falta de solidaridad. Buscaron aislarme de mil maneras, por mi tendencia política, por provenir de radio Cooperativa, por mi físico, por el origen árabe de mi apellido y quizás qué otros aspectos causaron ese maltrato de mis congéneres. Faltó sororidad. Contrariamente, en mi vida privada, enfrentada a situaciones límite, dolorosas, de soledad y de pérdidas, fueron mujeres las que me acompañaron y me sacaron de los infiernos. Puedo decir con propiedad que mis grandes dolores del alma, siempre me los sanaron las mujeres.
Hoy, en esta etapa de periodista jubilada, con una hija joven y empoderada en toda esta nueva cultura feminista que admiro y de la cual me hago parte, miro con tristeza ese ayer, pero con infinita esperanza en el mañana.

Cuánta sororidad se expresa hoy entre las mujeres que son víctimas de abuso verbal, sexual o laboral, las que sufren discriminación por su peso, su color de piel, su origen. Las que según como visten son acosadas en la calle, las que forman pareja homosexual o deciden no tener hijos.

Toda mi admiración por este cambio cultural del cual soy testigo y me llena de emoción. Alegría que siento porque ya no las incita el afán de competir, sino de pactar fraternidad; a rebelarse contra toda forma patriarcal y no mirarse como enemigas, sino como hermanas que unidas van claramente conquistando espacios de igualdad y poder.

¡Feliz día Internacional, Mujeres!

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One Comment

  1. Margarita
    19 Mar 2021 14:57:32 Responder

    No dejan de sorprender las brutalidades que vivimos las mujeres, hasta tan hace poco naturalizada. Compartimos que las nuevas generaciones se han rebelado con rabia ante esta violacion a nuestra dignidad. No sólo era en la facultad de Derecho, también las hemos vivido en las redacciones. Gracias, Silvia, por compartir tu historia.

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