MANOLA POR SIEMPRE…

07
Ene

Por Lidia Baltra.

Parecía que había pasado inadvertida por la vida… Bajita, menuda, con sus enormes ojos que no perdían detalle buscando la noticia, corriendo salía y corriendo volvía a la radio a sentarse a su máquina de escribir para que la verdad saliera al aire… Todos los días durante 50 años. Sus colegas reconocían lo laborioso de su quehacer, a tal punto que en el gremio se popularizó el dicho: “¡andai más apurado que la Manola Robles!”

Era una labor silenciosa. Parecía que no la notaban. Nunca un premio rimbombante, un espacio frente a la pantalla, ni elogios grandilocuentes … No era una “influencer” de las redes de hoy. Era una “obrera del periodismo”, como la llamaba la querida colega Marcela Otero, en radio Cooperativa donde estuvo durante los 40 últimos años. Y pese a que su mal ya la tenía cercada, teletrabajó desde su casa hasta solo una semana antes de su partida.

No hay caso: a veces se requiere que alguien salga de nuestras vidas para que sintamos fuertemente su ausencia. Y eso es lo que ha pasado con Manola Robles, la reportera incansable de radios Chilena y Cooperativa que dio su último suspiro cuando nacía el Nuevo Año, el domingo 3 de enero a los 72 años, atacada por un cáncer pulmonar. La sobreviven su esposo Carlos Arévalo, sus hijos Francisca y Carlos, y nietos.

Manola era hija de un oficial republicano durante la Guerra Civil española que llegó como refugiado a Valparaíso en septiembre de 1939 en el “Winnipleg”, gracias a esa gran gestión del poeta Pablo Neruda. Ingresó a la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile en 1964 donde sus compañeros de curso la recuerdan vivaz, con la pregunta justa que a veces desconcertaba a los profesores y que destapaba interesantes discusiones con las que “todos aprendíamos”, según recuerda Federico Gana, uno de sus compañeros. Yo la tuve de alumna en Periodismo Audiovisual y hace poco recordaba que le enseñé de cine y a apreciar “El acorazado Potemkin”, que les exhibía en clases en los ´60.

Periodista hecha y derecha, no había día en que el nombre de Manola no resonara en los tiempos más negros de nuestro país tras los tambores de alerta informativa de El Diario de Cooperativa. Comenzó haciendo policía para Ultima Hora y Radio Agricultura, y el colega Erasmo López la recuerda de entonces como su guía, siempre presente en el cuartel de Investigaciones de calle General Mackenna recogiendo la noticia.

Derechos Humanos

Luego en Radio Chilena, en sus mejores años, los 80, donde instaló el tema de los derechos humanos en la agenda informativa. Espacio que recién nacía gracias a las despiadadas acciones de la dictadura y la positiva de la Iglesia Católica de Monseñor Silva Henríquez. Ella contribuyó a crearlo como temática de la agenda noticiosa diaria y por lo cual, en 2009 recibió el premio de la Central Unitaria de Trabajadores.  

Sus despachos alertaron, avisaron y salvaron muchas vidas, según cuenta su compañera Carmen Castro – otra “obrera del periodismo” según Otero -, quien trabajó el tema a parejas con ella durante casi veinte años.  Muchos fueron reproducidos por Radio Moscú, Berlín u otras que contaban en el exterior lo que realmente estaba pasando en nuestro país y por las cuales nos informábamos de lo que los medios chilenos ocultaban.

Después cubriría economía, un tema crucial también cuando sufríamos la transformación de nuestro país en un laboratorio del neoliberalismo en el mundo, con un shock para los bolsillos más modestos y tasas de cesantía que nunca se habían registrado. Como reportera de economía, aprendimos con ella de la crueldad del mercado que hizo crecer la desigualdad, con notas esclarecedoras que le valieron algunos premios y su participación en seminarios de especialización del FMI, Banco Mundial, CEPAL, ONU y la Universidad de Chile.

Prensa Clandestina

Como si fuera poco su quehacer, se arriesgó a trabajar en la prensa clandestina bajo la dictadura, contribuyendo con sus informes todos muy certeros y verificados al periódico “Unidad Antifacista”, del Partido Comunista, y que muchas veces reprodujeron en Radio Moscú. Ahí informaba la verdad que la prensa nacional tradicional no le dejarían pasar, pero era peligroso trabajar en esos medios siendo una figura tan conocida de la radio.

Nunca recibió el Premio Nacional de Periodismo, pero entre los reconocimientos que obtuvo están: Premio a la Trayectoria del Colegio de Periodistas, el de la ARCHI (Asociación de Radiodifusores de Chile), el internacional Premio José Martí, y hoy día sus colegas mujeres la postulamos al Premio Lenka Franulic post-mortem.

Estuve en contacto digital con ella en los últimos años, cuando ella dirigía el blog de Cooperativa.cl editando los artículos de opinión de voces importantes de todos los colores. Era mi editora y cuando me atrasaba en enviarle alguna columna, me estimulaba a hacerlo. Me valoraba como columnista mujer, porque éramos pocas. También me apoyó cuando por una opinión sobre un frentista que expresé en mi twitter, disgusté a los extremistas de derecha y también a algún directivo de la emisora, por lo que tuve que abandonarla. Me escribió entonces: “Yo lamento lo ocurrido, especialmente, porque aún recuerdo los años de universidad en que fuiste la persona que nos enseñó Cine, en una red curricular en que las materias eran anuales y la huella que dejaste en muchos como académica. Un abrazo,Manola.” El último mail que recibí de ella hace varias semanas me invitaba: “vuelve cuando quieras…”

Es la Manola que conocí y a la que hoy se aleja para descansar el sueño eterno. Su recuerdo es y será perdurable no solo en su querida familia, sino especialmente en el gremio y en todos quienes la valoramos, la quisimos y conquistamos su afecto y amistad.

One Comment

  1. Ruby Weitzel P. (@RubyWeitzel)
    09 Ene 2021 13:18:32 Responder

    Hermoso, certero y justo recuerdo para nuestra Manola. Gracias, mi querida Lidia, maestra, colega y amiga. Un abrazo y que estés bien…

    Ruby Weizel

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