Natalia Cuéllar: “Una mujer que vive violencia de pareja es una mujer presa”

14
Oct

Entrevista con la directora de la obra “Golpe, una mujer rota”, que se presenta esta semana en nuestro teatro.

 

“Nosotros no escribimos las obras; hacemos dramaturgia corporal”, avisa de entrada Natalia Cuéllar, directora de “Golpe, una mujer rota”, el trabajo que se presenta estos días en el teatro Camilo Henríquez, y que forma parte de lo que viene realizando la compañía Ruta de la Memoria.

La obra, en la que actúa Natalia junto a Raimundo Estay, es propia de un género más global: el teatro Butoh. Nacido en Japón tras el lanzamiento de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki con la idea de explorar en el cuerpo de la postguerra, esta técnica plantea una forma distinta de moverse, despegándose de los cánones de la danza occidental y acercándose a las antiguas danzas japonesas. Los actores recurren a la improvisación en el escenario para representar el mundo interior.

“En la búsqueda de la armonía, aparecen tus historias más oscuras. O la biografía más oscura de tu país”, complementa Natalia. En Chile, según este trabajo, la violencia de género alimenta nuestra propia oscuridad.

 

 

¿Cómo nace la obra?

Por lo que pasa en casos como los de Nabila Rifo, donde el agresor es tu propia pareja. Hay muchos femicidios en Chile. Aunque el impulso de hacer algo con este tema estaba desde hace mucho tiempo.Yo me había documentado de varios casos anteriormente, pero la creación coincide con lo que pasa con Nabila. El estreno fue en julio de 2016, ahora será un reestreno.

¿En qué otros casos te fijaste?

Constantemente estoy leyendo del tema. No necesariamente de lo que pasa en Chile; puede ser la violencia de género en Perú, o la que hay en México; la violencia que puede tener un soldado israelí contra una palestina. Es el significado de mirar a alguien como un ser inferior. Al crear la obra, esas imágenes están dando vueltas en mi cabeza.

Ustedes hacen una crítica a cómo se muestra a la mujer en los medios: en la televisión, en la publicidad, en los discursos.

Existe un deber ser. Deber ser bonita, agradable, culta. En las distintas capas sociales la mujer debe ser de distintas maneras, pero manteniendo ciertas características comunes: tienes que verte bien, tener hijos, casarte. En esta obra tratamos de representar esa maqueta que se construye de una mujer. La maqueta de esta farándula de operarte los pechos, la boca más gorda. Nos reímos un poco de eso, pero también lo ponemos de una manera muy trágica, porque si te sometes a eso es muy dura la vida. Porque, por ejemplo, tienes miedo al proceso natural del envejecimiento; de cómo va cambiando tu cuerpo.

En la obra hay bastante improvisación. ¿Cómo se organizan?

Hay una mujer y un hombre en escena. El hombre marca un espacio y va rompiendo ciertos símbolos, como una rosa, un zapato, un vestido. Después aparece ella, que va contando el mundo interno de la mujer que vive la violencia. Una mujer que vive violencia de pareja es una mujer presa. Le da vergüenza contarlo o cree que se lo merece. Y ahí vamos improvisando, nos miramos mutuamente, vemos si los movimientos están limpios o no, si lo que estás haciendo es excesivo o tienes que cortar.

Hay mucha complicidad entre ustedes entonces.

Con Raimundo llevamos trabajando juntos más de 10 años. Eso ayuda mucho. Estamos juntos desde la escuela de teatro de la Universidad Arcis. Después armamos la compañía. Manejamos una estética en común. Él es diseñador de iluminación, que en nuestra obra es fundamental porque no usamos escenografías, sólo luces.

¿Y música?

Usamos música de videojuegos japoneses. En este trabajo, nos interesan los sonidos disonantes, la música persistente y molesta. Sonidos metálicos, violentos. Aquí la música es un elemento narrativo que marca los tiempos. Es la que nos va pauteando la obra.

¿Qué te parece el espacio? ¿Cómo evalúas al teatro Camilo Henríquez?

Está muy bonito. Yo lo conocí cuando estaba botado. Antes presentarse acá era porque no te estaba yendo muy bien. Ahora no. Es bacán. Está empezando a agarrar vida. El hecho que esté la Paulina Urrutia es sinónimo de calidad. Es una directora de peso.

 

|Portada

Deja un comentario