“Mi mayor aprendizaje fue comenzar a ver el patrimonio como un concepto mucho más familiar”

15
Jul

Leslie vivió la experiencia de estudiar un diplomado en Cuba gracias a la beca internacional que el Círculo de Periodistas tiene disponible para sus asociados.

Leslie Saldías Kiefer trabaja hace diez años como Encargada de Biblioteca del Círculo de Periodistas de Santiago, en la cual junto con encargarse de la conservación del archivo histórico de la institución, realiza distintos proyectos culturales y sociales con otras instituciones, algunos de ellos relacionados con el Teatro Camilo Henríquez un Teatro histórico perteneciente al Círculo de Periodistas.

Hace unas semanas regresó de La Habana, Cuba, tras aprobar el “IX Diplomado internacional Medios para Comunicar el Patrimonio”, el que cursó gracias a la beca del Círculo de Periodistas de Santiago.

¿Cómo surge tu interés en el curso, en ese tema en específico?

Como Bibliotecaria el patrimonio está relacionado con mi trabajo en este espacio cultural del Círculo de Periodistas de Santiago, entendiendo que las actividades que se han desarrollado en estos 111 años de historia constituyen el patrimonio del periodismo chileno, del teatro y de una institución que ha logrado mantenerse vigente gracias a su funcionamiento y las personas que la integran y han pasado por ella. Por esto me pareció importante adquirir estos conocimientos, para manejar de mejor forma el material de archivo del Círculo de Periodistas, buscar formas de comunicar mejor nuestra experiencia y actividades, como también contar nuestra historia a los compañeros de otros países y de provincias de Cuba que se encontraban en el Diplomado.

¿Cómo describirías esa experiencia?

La describiría como una experiencia única. El contexto de La Habana como una ciudad ejemplar respecto a la forma en que ha conservado y difundido su patrimonio a partir de la restauración y la puesta en valor de su historia, la hace más especial. Realizamos recorridos por lugares emblemáticos como El Capitolio, Palacio del Segundo Cabo y la Oficina del Historiador para conocer en terreno como ha sido para ellos un tema país el cuidado de la cultura, el patrimonio material e inmaterial y la difusión del mismo a través del turismo. Agradezco especialmente la experiencia de tener profesores de tan alto nivel que compartían de manera muy abierta sus experiencias y conocimientos, como también los compañeros que eran de distintas profesiones relacionadas con el ámbito cultural y que enriquecían cada clase con sus aportes.

Fueron tres semanas en un curso fuera del país, es bastante tiempo. ¿Cómo eran tus compañeros del diplomado? ¿Cómo fue tu relación con ellos?

Fue una experiencia bastante intensa, ya que las clases eran de lunes a sábado jornada completa y con los compañeros convivíamos las 24 horas en la pensión estudiantil “El Costillar de Rocinante”, por lo que me sentía en una especie de internado y me hizo volver a mi época de estudiante. Pero sí tuvimos la posibilidad de pasear, conocer la ciudad de La Habana y también entablar una amistad muy linda con el grupo, la mayoría eran cubanos de distintas provincias quienes nos acogieron con mucho cariño, pero también tenía dos compañeros mexicanos y una compañera argentina los que espero volver a ver pronto.

¿Qué diferencia hay en este curso y otros que has realizado en Chile?

La diferencia que veo es la sencillez de la gente, conocí muchos compañeros y profesores que se desempeñaban en cargos muy importantes, pero eran personas humildes y abiertas a compartir sus experiencias y que se daban el tiempo de sentarse a conversar contigo. Me gustó también el nivel cultural de los alumnos y el interés de participar en las clases, que más que una obligación de estar ahí y cumplir ciertas horas era un gusto, se hacía con alegría y disposición.

¿Cuál fue tu mayor aprendizaje?

Mi mayor aprendizaje fue comenzar a ver el patrimonio como un concepto mucho más familiar y que se encuentra en todo lo que hacemos, más allá del típico concepto del “patrimonio arquitectónico” es bueno rescatar y preservar las costumbres, las historias de las personas, en nuestro caso la rica historia del Círculo de Periodistas que no sólo abarca este edificio si no todo lo que ha sucedido en él y los vestigios que tenemos de ello almacenados en nuestras oficinas y especialmente en la Biblioteca Joaquín Edwards Bello.

Te tocó el curso en el año del 500 aniversario de La Habana. En el contexto del patrimonio y lo aprendido, ¿cómo harías un paralelo entre esta ciudad, y Santiago de Chile?

Para la Habana este año de aniversario es de reflexión respecto a todo lo que se ha hecho por preservar el patrimonio de la ciudad y pudimos ver experiencias de la Oficina del Historiador que es la institución encargada de esta labor, en Chile creo que el progreso y la modernidad ha hecho desaparecer un poco nuestra historia, quitando valor a lo local y más histórico, esto suele pasar ya que no es fácil ni barato conservar, por lo mismo me gustaría que en nuestro país existiera una institución gubernamental similar, capaz de tener este foco y que fuera una prioridad del país conservar nuestros valores patrimoniales muebles, inmuebles, indígenas, naturales, etc. hay mucho trabajo por hacer.

¿Recomendarías a las/los socios postular a la beca que ofrecemos?

Lo recomiendo totalmente, ya que más allá del beneficio académico de estudiar y el valor de lo aprendido esto es una experiencia completa que te da una mirada de un país totalmente diferente al nuestro y que te permite compartir con profesionales de distintos países lo que es un aporte para tu carrera y tu manera de ver la vida.
Agradezco al Círculo de Periodistas, en especial a la Comisión de Relaciones Internacionales por darme esta oportunidad de asistir al Diplomado Medios Para Comunicar el Patrimonio y al Instituto de Periodismo José Martí por la excelente organización del curso.

Deja un comentario