“Todos íbamos a ser periodistas…”

03
Ene

Columna de Opinión: Federico Gana

En memoria y homenaje de Manola Robles, querida colega y amiga fallecida el 3 de enero de 2021.

“La última noticia de Manola me lleva de inmediato (con el apuro que ella tenía para todo) a los pasillos de nuestra vieja Escuela de Periodismo de la “U” donde en 1964 entramos (evocando a Gabriela), no porque todos íbamos a ser reinas o reyes sino algo mejor todavía: periodistas. Ella, chiquitita, directa al grano y siempre con los segundos justos para sus mil cosas, desde el primer mes del primer año empezó a dar que hablar. Levantaba el dedo en clases y se hacía escuchar con sus preguntas entre acusadoras y desconcertantes, pero siempre iniciadoras de buenas discusiones, con las que aprendíamos. Personalmente, yo durante toda la vida seguí aprendiendo de mi compañera de curso. Me enseñó que frente a las dificultades había que no solo poner el el hombro, sino la rabia y la intención de vencer a cómo dé lugar.

Manola venía de una familia modesta y de esa dificultad, que en Chile significa tanto porque los caminos no son iguales para todos, se elevó a grandes alturas con su trabajo, su tesón, sus imparables sueños de hacer todo lo que hizo y quizás también era adivina y no lo sabíamos. Se apuró porque adivinó que en este principios del 2021 se la iba a llevar la vida a seguir siendo una pulga en el oído de quién sabe quién, quién sabe dónde. Gracias, mi querida compañera mechona del 64!”

|Portada

One Comment

  1. Silvia Yermani Valenzuela
    04 Ene 2021 01:04:22 Responder

    Tremenda Manola. Nadie podía superarla. Y su estilo de periodismo era un verdadero torbellino, en el cual cogia al vuelto cientos de informaciones, que las procesaba al instante y las despachaba. Nunca nadie pudo igualar su ritmo, en la radio, pero me enseñó la inmediatez, el trabajo bien hecho y riguroso, lenguaje simple y directo, nada de irse por las ramas, agudeza para preguntar, sentido síntesis y vocalización emocional, para captar el oído de los auditores
    Tremendo privilegio y además me dio su amistad y protección. Le preocupaba mu fragilidad por eso era mi defensora. Que más podia pedir? Besitos chiquita enorme. Be con Dios que te ganaste el cielo.

Responder a Silvia Yermani Valenzuela Cancelar respuesta